lunes, 7 de enero de 2008

Santos incorruptos


Un siete de enero como hoy, pero de 1844, nacía Marie Bernadette Soubirous, en Lourdes. Fue la mayor de varios hermanos. Sus padres vivían en el sótano de un molino, viejo, húmedo y miserable. Su padre, que era molinero cuando no había trabajo ejercía de basurero. Su madre era una mujer piadosa que se ocupaba como costurera. Bernadette era de salud frágil, la falta de alimento y la humedad de la casa donde vivía no ayudaba. Sufrió de cólera y de asma.
El 11 de febrero de 1858 recibió las revelaciones de la Virgen María. Al ser la niña analfabeta y sin capacidad para inventarse semejante cosa el cura del pueblo se interesó por ello. En el lugar donde la niña se encontró a la virgen se levantó el Santuario de Lourdes, donde hasta ahora a habido 66 curaciones, que entre los millones de fieles que acuden no parece un dato significativo. La niña acabó siendo hermana de la Comunidad de las Hijas de la Caridad de Nevers, en 1866 como novicia, y en 1878 como profesa.
La vida en el convento tampoco fue cómoda, la superiora no creía en la mala salud de Benadette y la reprendía constantemente, al final, en 1879 murió de un tumor en su pierna. A su funeral acudió muchísima gente, ya que era famosa por sus encuentros con la Virgen.
El 2 de septiembre de 1909 su tumba fue abierta, el crucifijo y el rosario que llevaba en las manos estaba oxidado, pero su cadáver estaba en perfecto estado. En 1925, año en que fue beatificada, su tumba volvió a descubrirse y el cadáver seguía intacto. Se decidió mostrar el cadáver, pero haciéndole un rostro de cera, para no enseñar un cierto color oscuro que había adquirido la piel. El cuerpo, que con máscara o sin máscara esta en un estado sorprendente, es expuesto actualmente en el convento de Nevers, en una urna de cristal.
Hay tres clases de santos incorruptos en la Iglesia, los momificados artificialmente, que los hay, los momificados por causas naturales, que también los hay, y aquellos que ni la ciencia puede explicar, que alguno hay también. Para estos últimos lo que se baraja son razones sobrenaturales, o lo que es lo mismo, que no se tiene idea alguna. En este tema es todo muy raro, la piel de estos muertos conserva su tinte más o menos rosáceo, la piel suele estar elástica, se habla de ausencia de mal olor e incluso se han documentado casos en los que el cuerpo sangra, cosa imposible en un cadáver. La incorruptibilidad es cosa de santos, pero no todos los incorruptos son santos. Hay cuerpos incorruptos de todo tipo, de religiosos y no religiosos. Ya volveré sobre este tema que me atrae bastante, y sobre el que hay mucho mito falso, milagro que no es milagro y santo que no es santo.

No hay comentarios: